Desde que supimos que Junín iba a ser nuestro centro de trabajo, nos pareció un reto por recuperar ese sentido de pertenecía que los Paisas han dejado atrás. Porque como olvidar esas historias que nos cuenta la abuela cuando de joven se paseaba con las amigas, de nuestros padres que se encontraban para ir de compras o tomarse "alguito" .
Ahora Medellín nos muestra una Junín renovada, que al pasar el tiempo se ha convertido en el auge del comercio del centro de la ciudad, es como una pequeña metrópolis donde encontramos gran variedad de comercio, de productos, de lugares por recorrer; culturas, etnias, de pensamientos y mil cosas más que hacen que este pasaje sea pluri-cultural.

Para nosotros, no sólo se trata de un pasaje comercial, ¡No! Nuesto espacio público es muy importante ya que también es ese lugar que con sólo unos cuantos pasos te abre la imaginación y te lleva al pasado, un lugar donde es posible sentarse a dialogar con los demás sin importar la edad, el nombre, ni el estatus social.

Donde se disfruta de un ambiente cálido y una diversidad cultural que hace de Medellín una ciudad soñada. Ahora, después de adentrarnos un poco más con el sector, sus habitantes, sus negocios y lo que rodea a Junín, cabe resaltar la gran acogida que las personas le brindan a las renovaciones que a medida del tiempo la calle ha sufrido.
Podemos mirar el documento "La Ciudad Conquistada" de Jordi Borja cuando nos muestra la cuidad ideal como una zona segura, la ejemplificación más clara: C. comerciales y unidades residenciales cerradas. En Junín tenemos al Edificio Coltejer, el pasaje Astoria, pasaje Junín - Maracaibo, Boulevard Junín e infinidades de lugares que se pueden denominar "zonas seguras". Y porque no darle valor a aquellos sitios que no son cerrados; por ejemplo, esas banquitas donde los ancianos de toda la ciudad, por no perder costumbre, van, se encuentran con sus más queridos amigos y charlan por más de una hora o hasta que el día se les acabe. La plazoleta del Edificio Coltejer, que por mucho tiempo sirvióde eje y punto de encuentro entre muchas generaciones, ahora se torna mucho más vigilada que de costumbre. Las sucursales bancarias que rodean el edificio y la seguridad que estas requieren reducen la oportunidad de apropiarse otra vez de aquel sitio que históricamente ha sido reconocido en la ciudad.